Cronobiología en la adolescencia

Se tiende al déficit de sueño, que baja el rendimiento curricular

12 Mar 2020  •  11:42

12 de marzo de 2020
Actualizado: 11:42h

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El primer estudio sobre cronobiología realizado a un grupo específico de jóvenes se llevó a cabo en 2015, en la 1ª Escuela de Verano de Introducción a la Investigación Antártica y fue Comandado por las doctoras Ana Silva, profesora agregada del laboratorio de Neurociencias de la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República y coordinadora de bases neurales de la Conducta del Instituto Clemente Estable, y Bettina Tassino, profesora adjunta de la Sección Etología de la Facultad de Ciencias.

Uno de los aspectos que llamó la atención de las investigadoras fue que los estudiantes tenían cronotipos muy tardíos, denominados “búhos”, con ciclos de sueño que comenzaban muy tarde en la noche. Otro fue que los jóvenes vivían con deuda de sueño ya que su agenda curricular los hacía madrugar y la social los hacía acostarse tarde. Se debe tomar encienta, también, que la adolescencia es una etapa en la que todos somos más “búhos”.

Ignacio Estevan, biólogo y profesor de biología del Instituto de Profesores Artigas (IPA), se unió al grupo de las doctoras Silva y Tassino para hacer su maestría estudiando el desempeño educativo y los hábitos de sueño de adolescentes que asistían al Liceo Nº10 (Carlos Vaz Ferreira) de Montevideo.

Ignacio contó cómo comenzó a trabajar con jóvenes uruguayos en cronobiología.

El científico explicó cuál fue la metodología utilizada en el centro de estudio, en el que se trabajó entre los años 2016 y 2018, con aproximadamente 400 jóvenes. También repasó qué caracteriza más a cada cronotipo, búhos y alondras, y lo que se conoce como efecto sincronía.

Estevan habló de los resultados que se encontraron durante la investigación y resaltó la fortaleza de la comunidad latinoamericana en investigación cronobiologica, que estuvo presentando los últimos resultados en el Décimo Quinto Simposio Latinoamericano en Cronobiología, que se llevó a cabo en el pasado mes de octubre en Colonia del Sacramento.

También hizo referencia a los factores sociales que pueden influenciar en el sueño de los jóvenes, y remarcó que los adolescentes tienen un déficit de sueño que no logran recuperar el fin de semana.

Estevan continuó la investigación en 150 alumnos de dos turnos del Liceo Nº63
(Idea Vilariño). Ya en el marco de su doctorado, su objetivo es la función de la atención y
entender qué hay de distinto en los estudiantes “búho” que van de mañana y tienen peores notas.

El científico habló de los hábitos de sueño de los jóvenes durante el fin de semana. Durante 2020, Estevan tiene previsto utilizar actímetros para medir la exposición a la luz y el movimiento y registrar los niveles de melatonina en un grupo de estudiantes del mismo liceo.

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