Conversando con Laura M. Álvarez

Padre e hija unidos también por la canción. Un libro y un disco

23 May 2021  •  16:00

23 de mayo de 2021
Actualizado: 16:00h

Versión para imprimir

Laura M. Álvarez (tal cual firma sus obras), duraznense uruguaya radicada en Noruega, mujer polifacética: Magister en Estudios de Asia y África, Licenciada en musicología, y filología francesa y persa, y también sociología de la música. A su vez cantante y compositora, fue convocada esta vez por El Tungue Lé, para conversar sobre el libro de su autoría, de homenaje al centenario de su padre Pedro Machín, titulado Un canto siquiera. Igualmente, sobre Perlas Vivas, el disco que Laura grabó musicalizando y cantando voces poéticas femeninas latinoamericanas.

En el citado libro, un gran referente como Wenceslao Varela, expresa: “No se halla en todos los caminos… artistas, hombres, con tan profundas e ingénitas cualidades de músico, como Pedro Machín… Es el auténtico guitarrero gaucho, que sorprendió al silencioso auditorio, cuando cambió una lanza o un sable por una guitarra… músico acrisolado y pulido”.

Fallecido por 2006, Laura dice que su libro es “una manera de que  no se fuera del todo. Llegado el 2020 había que hacerle un homenaje, uno de sus versos inéditos hasta entonces, señala ‘antes del todo morir volverme un canto siquiera’, ese era su anhelo”.

Rico en testimonios, rescates lejanos de la prensa y documentos que fueron un descubrimiento para la misma autora, esta obra nos devuelve a un creador de poesía gauchesca y un docente de guitarra que formó varias generaciones de duraznenses.  “La guitarra era su pasión, pensaba que lo más grande en este mundo era tocar la guitarra… para hacerlo gráfico, cuando un niño nacía él le miraba los dedos y decía ‘qué dedos para la guitarra’. Además estaba muy vinculado al medio artístico”, confiesa su hija.

El trabajo contiene declaraciones y correspondencia con Atahualpa Yupanqui que denota una entrañable amistad entre ambos. Y suma unos treinta textos inéditos.

En cuanto al disco Perlas vivas, la proficua investigadora, ubica su temprano vínculo con la canción: “A mí me acunaron las milongas, desde que nací, yo me despertaba escuchando milongas y a mi viejo tocar la guitarra y cantar, y me dormía con la música. Con la cantidad de gente que pasaba por mi casa, yo les cantaba desde chiquita, era muy natural”. Obviamente, siendo su padre el Profesor más connotado para la enseñanza de la guitarra en Durazno, aprendió con él, y cómo él también lo hizo con Atilio Rapat luego en Montevideo. “Yo recuerdo tener cinco años y saberme las canciones de Yupanqui de memoria, por ejemplo”, agrega.

El objetivo del disco “era reflotar estas grandes poetas latinoamericanas, darle un nuevo impuso a su poesía. Hay tanta buena poesía que no se conoce o se olvida… Eugenia Vaz Ferreira, que a mí me encanta, por ejemplo. A través de la música se conoce la poesía de otra manera, se la impulsa”, dice Laura.

Se suceden textos de Alfonsina Storni, Juana de Ibarbourou, Idea Vilariño, entre otras, y hasta uno de Gabriela Mistral “que hace referencia a la obra del dramaturgo noruego más famoso Henrik Ibsen. Ahí intenté hacer ritmos noruegos, ponerle un aire de música de acá”, cuenta Laura M. Álvarez, uniendo el sur de América con el país dónde reside.

Escuchar:

¿Ve algún error en este artículo? Coméntenos aquí

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Más noticias