Plan Cóndor: se reanuda la apelación en Roma

Encuentran documento de la creación de la Unidad Teseo, destinada a “exterminar a izquierdistas en el extranjero”

Tribunal de Roma

15 Abr 2019  •  11:19

15 de abril de 2019
Actualizado: 11:19h

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Se reanudan este lunes las audiencias de apelaciones en el juicio del Plan Cóndor en Roma.

En tanto, este fin de semana se dieron a conocer nuevos documentos revelados por la CIA, dentro del paquete de 40.000 documentos desclasificados de Estados Unidos entregados por el gobierno de Donald Trump al ministro de justicia argentino, Germán Garavanno.

Miembros de la ONG Archivo Nacional de Seguridad dedicada a estudiar actas históricas descubrieron entre las miles y miles de páginas un documento que detalla la creación de la Unidad Teseo, destinada a “exterminar a izquierdistas en el extranjero”.

Los jefes de las policías secretas de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay se reunieron en secreto en mayo de 1976 en Santiago de Chile y allí firmaron la creación de esta nueva unidad, según recoge un documento de la CIA.

Allí se detalla que la sede central era en Cóndor 1, que operaba en Argentina. Los viáticos de los asesinos eran de 3.500 dólares por día. El Comando Central se tomaba dos horas para el almuerzo y cerraba a las siete y media. Cada delegado proponía un blanco y se votaba mandar un grupo de tareas.

El reporte de información de inteligencia de la CIA está fechado el 16 de agosto de 1977 y describe en detalle la parte burocrática del Plan Cóndor.

Los agentes de la CIA en Argentina que redactaron el reporte afirman haber visto una copia del acta original, que arranca con un párrafo titulado “Reglamento de Teseo, Centro de Operaciones”.

El primer tema es definir la misión, que consiste en identificar blancos “de acuerdo con los pedidos presentados por los participantes y asignar oportunidades y prioridades”, según el documento.

El Centro de Operaciones tiene que instruir a los “equipos de inteligencia y de operaciones”, los primeros encargados de ubicar e identificar a los blancos y los segundos de matarlos y escapar.

A las órdenes de este Centro se colocan equipos de inteligencia y de operaciones —formados por personal de los países miembros— y equipos de reserva por si las cosas se complicaban. Estos equipos tienen prohibido visitar el Centro de Operaciones a menos que reciban órdenes específicas de hacerlo.

Según el documento, “el número mínimo de agentes provisto por cada servicio participante será, en lo posible, de cuatro personas, con una mujer a ser incluida eventualmente. Cada país tendrá un equipo similar en reserva, listo a cubrir cualquier eventualidad”.

El Centro de Operaciones en Argentina es el encargado de administrar los fondos de la Operación Teseo y el encargado de recibir las liquidaciones de gastos de cada grupo de tareas.
Cada país participante puso una cuota de 10.000 dólares para arrancar la operación y aceptó aportar una cifra similar al final de cada operativo, “en un plazo no mayor de quince días”.

Por fuera de estos gastos operativos, el Cóndor es como un club en el que cada país paga una cuota de 200 dólares por mes “que vence el treinta de cada mes”. Esta modesta cifra es para “cubrir gastos de funcionamiento y mantenimiento del centro de operaciones”.

Los grupos de tareas en el extranjero reciben un viático estimado en 3.500 dólares “por día y por persona, más una cifra fija de 1.000 dólares para ropa”. Todos estos gastos deben ser presentados a la central por los jefes de grupo, para que sean aprobados por los miembros participantes. Si no hay objeción, cada representante permanente tiene el deber de comunicarse con su gobierno para cubrir los fondos del centro de operaciones.

Los “equipos de trabajo”, como llaman los de la CIA a los grupos de tareas, “serán formados por miembros de uno o más servicios de acuerdo a su experiencia, calificaciones personales y características del blanco”.

El centro de operaciones determina un blanco a eliminar y el momento de hacerlo. Tomada la decisión, los equipos de inteligencia tienen la tarea de “identificar al blanco, localizarlo, seguirlo, comunicarse con el centro de operaciones y retirarse”.

Un miembro del equipo de inteligencia y sólo uno puede hacer contacto con el equipo de operaciones. Ese agente tiene que asegurarse de que la información llegue a los operativos y mostrarles el blanco y luego retirarse de la escena.

El equipo de operaciones tiene que “ejecutar al blanco” cumpliendo tres pasos: “A, interceptar el blanco; B, cumplir la operación y; C, escapar”. Por razones de seguridad operativa, los miembros de cada equipo no pueden conocer a los del otro. Los únicos que hablan son los jefes de cada grupo de tareas.

La Operación Teseo cuenta con una red propia de comunicaciones llamada Condortel, para manejar todo tráfico entre el centro de operaciones y los servicios de los países participantes. De ser necesario, se hablará por teléfono, con la llamada a cargo de la central en Buenos Aires.
Pero si es necesario mandar documentos, papeles de cualquier tipo, se determina que se usará “la valija diplomática” de las respectivas embajadas o enviados especiales que conozcan las medidas de seguridad necesarias.

El Plan Cóndor funcionaba como una democracia interna donde se votaba entre iguales. Al elegir los blancos, explica el documento de la CIA, “cada representante presenta su selección de un blanco en la forma de una propuesta. La selección final de un blanco será por votación y se determinará por mayoría simple. En caso de desacuerdo, se hace un acta del debate que será firmada por los respectivos representantes y enviada a los servicios correspondientes para su información”.

En el texto aparece un tema nuevo, el de la idea de abrir oficinas operativas del Plan Cóndor en Estados Unidos y Europa Occidental. La misión de estas oficinas será la de “encarar el asesinato de supuestos opositores subversivos de los gobiernos participantes (en el Cóndor) que viven en Europa Occidental”.

Según los diplomáticos, los tres países “más entusiasmados” con la idea son Chile, Uruguay y Argentina, por la actividad de sus respectivos exiliados. Brasil, dice el análisis, no está interesado y rechazó la idea. Según el Departamento de Estado, los brasileños no quieren pagar el costo político de que se conozca semejante operación ni tener socios como la notoria DINA chilena.

Fuentes: archivos y desclasificación de Archivo Nacional de Seguridad, diario Página 12
Argentina.

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