López: “el año siguiente a salir campeón es bastante complicado”

El club defensor del título avanza camino a una nueva definición de la Liga Uruguaya de básquetbol

1 May 2019  •  21:28

1 de mayo de 2019
Actualizado: 21:28h

Versión para imprimir

La Liga Uruguaya de básquetbol (LUB) está en su etapa definitoria, y un año más tiene al Club Malvín entre sus protagonistas. El último campeón, de las últimas 13 ediciones ha estado en 12 oportunidades en semifinales, siempre con Pablo López como su entrenador. El director técnico conversó con el Deportivo Uruguay sobre este campeonato y la realidad actual del básquetbol uruguayo.

“Creo que es igual de valioso aquel entrenador que dirige un equipo para salvarlo del descenso y logra colocarlo entre los primeros 8. Yo he tenido la suerte tanto en Paysandú como en Malvín de tener equipos contendientes al torneo, entonces llegar a semifinales es un poco una lógica del trabajo en equipo y la institución” dice Pablo López sobre la reiterada clasificación a la definición del torneo en la historia de la LUB.  Además agregó que “el año siguiente a salir campeón es bastante complicado. Lo primero que interfiere en ese lugar son las expectativas por encima de las formas“. 

Muchas veces con la confianza de haber salido campeón se pretenden asumir roles para los cuales todavía no se está preparado. Sino que esa situación, más bien se conquista. Se entrena, se prepara, se trabaja y luego se conquista, y estamos en ese camino. Vamos lentos, pero vamos y eso es muy importante” continuó López sobre la situación actual del playero. “El equipo que sale campeón, si al otro año no se refuerza y mejora sus cualidades es muy difícil que vuelva a repetir porque hay una recolocación de roles y los demás equipos también crecen”.

Malvín está en ventaja sobre Urunday en esta semifinal, aunque aún resta definir la serie. Para los jugadores y cuerpo técnico, aún hay que mejorar para llegar al nivel esperado; “el mérito es de ellos y saben bien qué necesitamos para ganar. Todavía ofensivamente no estamos fluyendo a nivel que nosotros podemos jugar, nuestro techo está bastante alto“.  

Extranjeros

Malvín recientemente decidió modificar dos de sus fichas extranjeras, recién para iniciar las semifinales, “nosotros pudimos dar el salto económicamente posible en el momento que cambiamos, esa es la realidad. Entendíamos que necesitábamos en estos dos lugares extranjeros de otro calibre. Y fue en este momento que el club pudo hacer el esfuerzo”.

Esta temporada, por decisión de la Liga, los clubes pudieron jugar con tres extranjeros por primera vez. Para Pablo López esta situación ha sido buena; “la experiencia que vivimos nosotros es sumamente positiva. Creo que se puede establecer a través de los años consecuencias lógicas deportivas, por ejemplo votar para los próximos tres años, que los clubes tengan la chance de planificar e invertir en jugadores extranjeros que nos van a dar un salto de calidad deportivo, una diferencia de tamaño en los jugadores nacionales que nosotros estamos escaseando y ojalá podamos contratar los mejores profesionales posibles para que también en la parte cultural de cómo se prepara un jugador profesional dejen su huella a través del ejemplo. Cuanto más competitiva sea la Liga tenemos mejores chances de salir a las competencias internacionales y de desarrollar a los jugadores que no emigraron todavía más rápidamente“.  

Esta modificación, trajo a la conversación a los extranjeros que llegaban a nuestro país en la década de los 80′ y el salto de potencial que eso generó en el básquetbol uruguayo. López dijo que “muchas veces justificamos la cultura a través de la economía y si bien se interrelacionan, no siempre son interdependientes. Creo que en ese momento no supimos aprovechar para crear mejores profesionales. Lo que nos quedó fue un empuje generacional espectacular, de poder desarrollar jugadores que todavía no emigraban como pasa ahora y entonces tuvimos una competencia interna muy fuerte. Esos jugadores extranjeros le dieron un nivel a los nacionales que nos potenció y nos llevó a niveles altísimos, hasta ir a mundiales y olimpiadas. Pero estamos en momentos distintos, la competencia interna todavía está acotada más que nada por el trabajo. Creo que todavía no tenemos claro cuáles son las condiciones de un deportista de rendimiento, no es claro que hay que entrenar once meses por años durante diez años consecutivos para llegar al máximo nivel. Todavía no lo percibimos desde un lado profesional“. Y esa misma situación lo llevó a recordar una experiencia puntual en el Club Malvín, luego del primer título de Liga con el equipo, “con el Síndrome de Benson pasamos 4 años sin salir campeón”. Malvín se reforzó en las instancia finales con el extranjero que fue muy importante para lograrlo, pero no fue lo único. 

Ética de trabajo

Además del campeonato local y sus desarrollos, también profundizó sobre la importancia de profesionalizar el deporte. Para López “lo lento es el desarrollo del alto rendimiento, que me parece es por donde transitamos los mayores problemas en nuestro país. Pensamos que la ética de trabajo de Fitipaldo es porque es Fitipaldo, y en realidad debería ser lo normal para la mayoría, y el que no tenga esa ética de trabajo tiene que salir e ir a otro lugar donde la competencia sea distinta. Eso no lo hemos logrado capitalizar y no pasa por los jugadores, sino por la dirigencia. La parte de asumir profesionalmente que ya no somos un equipo que compite en la élite sino que somos un equipo que trabaja para el rendimiento, es un paso que requiere de una profesionalización en todos los estamentos”.

Sigue habiendo procesos de trabajo de competencia de mayores de 6, 7 u 8 meses. Y la pregunta es: los otros cuatro meses, los deportistas ¿cómo se entrenan? ¿cómo se preparan? ¿quién los supervisa? ¿hacia dónde apuntan?. Me parece que está en ese lugar. Y eso también me parece que requiere de un sinceramiento, cuáles equipos están para trabajar para profesionales y cuáles equipos deberían trabajar para desarrollar jugadores” reflexionó Pablo López.   

“Hay un plano perverso que se nota nítidamente, sobre todo para la gente que estamos hace muchos años en el básquetbol, que no se cambie el status quo. Son los mismos dirigentes de hace 25 años: hagamos como que hacemos. Esa es la realidad. Ese paso a mí me causa mucha gracia, cuando se pretende que a nivel internacional seamos competitivos cuando ni siquiera somos profesionales. Están compitiendo un amateur contra un profesional, deberíamos competir en ligas distintas”.  

Foto: Javier Calvelo / AdHoc Fotos

¿Ve algún error en este artículo? Coméntenos aquí

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Más noticias