“La venta de la tierra no debe ser entendida como un hecho aislado”

Con la arquitecta Laura Aleman sobre el proyecto para la construcción de una terminal portuaria en la rambla sur, a la altura del dique Mauá

6 Ago 2018  •  17:29

6 de agosto de 2018
Actualizado: 17:29h

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“No hay estudios de impacto ni se conoce en detalle el proyecto, lo único que se sabe es que hay que vender la tierra porque es condición necesaria para que el empresario pueda instalar esta propuesta”, plantea Laura Alemán.

La arquitecta se refiere a al proyecto de Buquebús para la construcción de una terminal fluviomarítima en la zona del dique Mauá (Rambla Sur), y que incluye un hotel cinco estrellas, un centro comercial y un estacionamiento subterráneo.

El proyecto de ley para la enajenación de dos padrones sobre la rambla costanera fue aprobado el año pasado en la Cámara de Senadores y a mediados de este año en la comisión de transporte de Diputados.

Pero así como las críticas no tardaron en llegar desde la academia y los vecinos de Montevideo, la controversia se instaló también entre los representantes políticos, en principio del Partido Comunista, La Liga Federal y algunos socialistas.

Este lunes el ministro de Transporte defendió el proyecto; dijo que generará fuentes de trabajo y jerarquizará una zona de la rambla que está degradada.

Algunas horas antes un grupo de vecinos, no solo de la zona, hicieron una cadena humana en señal de protesta y prometieron repetir el encuentro cada sábado.

“La venta de la tierra no debe ser entendida como un hecho aislado, las personas que nos ocupamos un poco del territorio y la ciudad sabemos que estas cosas sientan precedentes”, dijo Alemán a Efecto mariposa.

“La propuesta no viene de un proceso de discusión acerca de lo que es mejor para Montevideo sino de las exigencias que impone una empresa privada que quiere instalarse allí, quiere además comprar esa tierra e instalar una serie de equipamientos, viene todo como en una especie de conglomerado cerrado que ya está decidido y sobre el que aparentemente los montevideanos no tienen nada que decir”.

Para la arquitecta “deberíamos primero discutir si ese sitio esta efectivamente degradado, deteriorado, deprimido”, y en el caso de que estuviera, “definir qué es lo que queremos hacer, en qué sentido queremos cambiarlo y después ver qué respuesta arquitectónica le damos”.

Asimismo consideró la zona donde pretende desarrollarse el proyecto de López Mena, “no es el punto más apropiado para ubicar una terminal portuaria”. Y  destacó cuál es el valor patrimonial de la rambla, particularmente en ese punto.  “Es la faja costera, la visión que tenemos para el otro lado, la tranquilidad que tiene ese lugar y el uso que se le da; la gente va a caminar, a andar en bicicleta, hay pescadores en determinados puntos. (El lugar) tiene unas condiciones rarísimas para estar tan cerca del centro de la ciudad”.

Entrevista completa con Laura Aleman

 

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