Estudiarán cómo impacta la luz artificial en la salud de los montevideanos

XV Simposio Latinoamericano de Cronobiología

16 Oct 2019  •  11:15

16 de octubre de 2019
Actualizado: 11:15h

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La Intendencia de Montevideo firmó un convenio con la Facultad de Ciencias para evaluar el efecto de la calidad de la luz artificial exterior sobre la salud pública, informó Pablo Chavarría, gerente de la unidad técnica de alumbrado público de la Intendencia de Montevideo.

En el marco del XV Simposio Latinoamericano de Cronobiología, Chavarría expuso sobre las intervenciones lumínicas y el respeto del reloj biológico. El objetivo es promover la redacción de recomendaciones específicas para mitigar los efectos nocivos del alumbrado público, especialmente led, sobre los ritmos biológicos de la población.

Por su parte, Andrea Pattini, directora del Instituto de Ambiente, Hábitat y Energía de la Universidad de Mendoza (Argentina), habló del “enamoramiento” excesivo del vidrio, que en climas soleados tienen el efecto del deslumbramiento, por lo que la gente se ve obligada a usar blackout, y a su vez, prender la luz artificial para iluminarse.

Claudia Moreno, de la Universidad de San Pablo, (Brasil) abordó el ajuste de los turnos de trabajo al reloj biológico. Dijo que actualmente no hay registros específicos de cuántas personas trabajan en estos esquemas, ya que en muchos países el trabajo nocturno es informal. Agregó que se estima que un 20% de la población activa mundial trabaja en algún tipo de esquema laboral que involucra la noche. Remarcó que el gran problema para estos trabajadores es estar expuestos a luz artificial de noche, y tener que dormirse y despertarse en horarios distintos a los que marca naturalmente nuestro reloj biológico.

Agregó que en junio la Organización Mundial de la Salud reunió a científicos de varios países para discutir si el trabajo nocturno podría causar cáncer. Dijo que existe un grado de certeza de que el trabajo nocturno es cancerígeno, pero agregó que aún falta una evidencia científica en humanos para confirmar esto.

Juliana Leone, de la Universidad de Quilmes (Argentina), se centró en la interacción del sueño adolescente con los turnos liceales. Leone repasó los conceptos de cronotipo y jet lag social, y explicó por qué los ritmos circadianos de los adolescente están desincronizados respecto a los horarios escolares. Según diferentes estudios, principalmente en Estados Unidos, los adolescentes deberían dormir como mínimo ocho horas, y un promedio de nueve horas por día.

John Ewer, profesor de la Universidad de Valparaíso de Chile, responsable de un proyecto de ley que está siendo discutido en el parlamento chileno para regular el huso horario de ese país, hizo referencia a los factores que afectan el jet lag social, como el cambio de hora en primavera y otoño, y dio a conocer estudios que confirman que este cambio de horario afecta la salud y el desempeño de las personas.

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En la foto: Alejandro Ruibal, ingeniero, junto a periodistas durante el recorrido por las obras del estadio “Campeón del Siglo” del Club Atlético Peñarol. Foto: Javier Calvelo/

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