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Uruguay 1930 — El campeón olvidado

Cuarto gol uruguayo convertido por Héctor Castro a pocos instantes de la culminación del partido final entre Uruguay y Argentina. Primer Campeonato Mundial de Fútbol. Estadio Centenario. 30 de julio de 1930. Archivo CDF (Centro de Fotografía) – Autor: S.d / IMO

Uruguay fue el primer organizador de una Copa del Mundo de la FIFA, la única en la historia que se disputó en una sola sede: Montevideo.

En el marco mundialista, y en fecha aniversario de la Jura de la Constitución, el 18 de julio de 1930 se inauguró el Estadio Centenario.

Los celestes, campeones en Colombes 1924 y Ámsterdam 1928, consiguieron la primera copa Jules Rimet.

Alegría, felicidad y una ausencia inolvidable. Andrés Mazzali, arquero ganador olímpico y sudamericano con Uruguay no integró el plantel campeón del mundo por escaparse de la concentración en el chalet del Prado, en el Olimpia Park (actualmente el Parque Saroldi).

“El campeón olvidado” nos cuenta la historia de Mazzali en contexto de la primera edición de la Copa del Mundo de la FIFA.

Capítulo 1. El campeón olvidado.

Italia 1934 — Ganar como sea

El gol del nacionalizado Enrique Guaita con carga contra el arquero austríaco, el sueco Ivan Eklind , que arbitró la semifinal y la final, no sancionó. (FIFA.com)

La segunda Copa del Mundo la organizó Italia, que se presentó como sede impulsada por Benito Mussolini. El de 1934 fue el único Mundial que no tuvo la participación del campeón vigente, Uruguay. La celeste decidió no acudir a Europa, como respuesta a la no participación de varias selecciones europeas en 1930.

La Copa del Duce, trofeo que también se le entregó a Italia junto a la Jules Rimet, se quedó en el país local tras derrotar a Estados Unidos, España, Austria y Checoslovaquia. Arbitrajes que ayudaron a ganar partidos, amenazas al plantel y cuerpo técnico italiano, y la propaganda fascista acompañaron los días de la segunda copa del mundo.

“Ganar como sea”,  nos presenta a los cuatro argentinos que salieron campeones del mundo con la azzurra.

Los argentinos Luis Monti, Enrique Guaita, Attilio Demaría y Raimundo Orsi, y el brasileño Anfilogino Guarisi formaban parte de la selección de Italia campeona del mundo en 1934.

Incluso Demaria y Monti habían disputado la final de 1930 con la selección argentina.

Capítulo 2. Ganar como sea.

Francia 1938 — El goleador descalzo

Leonidas

Francia, país en democracia y que se mantenía estable para los objetivos de la FIFA, organizó la tercera Copa del Mundo en 1938. En una realidad muy compleja, con el nazismo avanzando por Europa y a muy pocos meses de que se declare la Segunda Guerra Mundial, Italia se consagró bicampeón, repitiendo el título de cuatro años antes.

Por primera vez en una edición mundialista la selección anfitriona no logró llegar a la final tras quedar eliminada con Italia en los cuartos de final. Además, esta Copa del Mundo tuvo el debut de un representante asiático y la única participación de Cuba en mundiales.

El goleador descalzo, Leónidas, fue el crack que presentó la selección brasileña y le dio nombre al tercer capítulo.

Goleador del campeonato, no jugó la semifinal contra Italia y su equipo terminó saliendo tercero. En el goleadísimo partido ante Polonia, que terminó 6 a 5, el delantero convirtió un gol descalzo que lo dejó marcado para la historia de los mundiales.

Capítulo 3. Goleador del campeonato

Brasil 1950 — Noche de copas

La Copa del Mundo volvía a Sudamérica después de su primera edición, Brasil recibió 13 selecciones para el retorno del Mundial postguerra. Uruguay se consagró campeón por segunda vez en su historia, en una de las gestas más grandes de la historia del fútbol.

Era 16 de julio de 1950 en Río de Janeiro y se enfrentaban Brasil contra Uruguay en Maracaná. Los locales con un empate se consagrarían campeones en el único Mundial que la definición se realizó a través de una liguilla entre cuatro selecciones. Brasil comenzó ganando y el país era una fiesta.

Lo empató Pepe Schiaffino y Alcides Ghiggia lo dio vuelta a falta de 10 minutos para el final; en ese segundo vi que venía entrando Schiaffino y (Moacyr) Barbosa creyó que yo iba a hacer el centro hacía atrás, trató de abrirse un poco del arco para cortar el centro. Yo vi que me había dejado un claro, tiré y tuve la suerte de que la pelota entró justo allí. Contra España, en San Pablo, hice un gol idéntico a ese. Se lo hice a Ramallets, dijo Ghiggia sobre el gol del título en Maracaná.

Noche de copas cuenta la noche posterior a la gesta mundialista. El capitán uruguayo, Obdulio Varela, salió a un bar a tomar unas copas y se encontró con la tristeza de los brasileños.

Ellos habían preparado el carnaval más grande del mundo para esa noche y se lo habíamos arruinado. Según ese tipo, yo se lo había arruinado. Me sentía mal. Me di cuenta de que estaba tan amargado como él, contó Obdulio  en El reposo del centrojás, de Osvaldo Soriano.

Capítulo 4. Noche de copas

Suiza 1954 — El gol de barro

La semifinal entre Uruguay y Hungría en Lausana —FIFA.com

Luego de la segunda Guerra Mundial, la Copa del Mundo retornaba a Europa y el país elegido fue Suiza. El campeón de la edición anterior, Uruguay, perdió el invicto en la historia de los mundiales tras perder la semifinal ante la escuela del fútbol danubiano.

Alemania sorprendió en la final y derrotó a la poderosa selección de Hungría. La copa volvía al viejo continente. En lugar del 3 a 0, el catastrófico 2 a 1, contaba Jorge Nemes, integrante de la selección húngara sobre la final del Mundial contra Alemania.

Los magiares habían comenzado ganando 2 a 0 muy temprano y tuvo opciones para hacer el tercero, pero los germanos lograron dar vuelta el resultado en lo que llamaron El milagro de Berna.

El gol de barro se mete en el estadio de Lausana en la semifinal entre Uruguay y Hungría, donde Schiaffino tuvo la chance de convertir un gol y la pelota quedó trancada en el barro.

Estaba en una posición muy difícil para tirar al gol y tuve que tirar a lo ancho. La pelota no podía entrar de ninguna manera con el agua que había. Quedó agarrada en el barro que había en el campo contó Alberto Schiaffino.

Capítulo 5. El gol de barro

Suecia 1958 – El color de la gloria

Un joven Pelé emocionado por la obtención del campeonato.

La Copa del Mundo se volvía a disputar en suelo europeo. Suecia fue la anfitriona de la competencia en 1958, pero no pudo con la selección brasileña, que ya comenzaba a disfrutar del jogo bonito y de Pelé.

En esta edición mundialista, el francés Just Fontaine convirtió 13 goles y es el futbolista en convertir más goles en una edición. Francia tuvo una buena actuación en el campeonato, incluso Pelé expresó que fue la más difícil del camino brasileño para llegar al título. Los galos finalizaron en el tercer puesto tras vencer a Alemania en el partido por alcanzar el podio.

El color de la gloria, cuenta la historia del primer título del mundo conseguido por Brasil.

Con Pelé, Zagallo, Garrincha y Vavá la selección norteña goleó a varios de los rivales que se le cruzaron en el camino, inclusive haciendo de a cinco goles en semifinales y finales.

La final, ante Suecia, la tuvo que jugar con camiseta azul ya que se realizó un sorteo previo y los locales jugaron con su camiseta habitual amarilla. Los brasileños tuvieron que conseguir camisetas nuevas en Estocolmo para poder jugar con un color diferente.

Capítulo 6. El color de la gloria

Chile 1962 — El confín del mundo

Ken Aston, el árbitro ingés del partido Chile contra Italia (FIFA.com)

Por tercera vez en la historia, la Copa del Mundo se realizó en Sudamérica. Esta vez la FIFA eligió a Chile, que dos años antes había sufrido un gran terremoto, pero que no le impidió organizarla. Uno de sus organizadores, Carlos Dittborn, expresó en su discurso ante el Congreso de la FIFA; porque nada tenemos, lo haremos todo. Esa frase acompañó todo la competencia en la tablero del marcador del estadio de Viña del Mar.

El Rock del mundial de Los Ramblers fue el primer gran himno de la historia de los mundiales. Si bien no se originó como la canción oficial, fue adoptada como tal. Jorge Rojas Astroga fue su creador y su canción es hasta hoy una de las más conocidas en su país, incluso vendió muchísimos discos en la época mundialista.

Chile 1962 fue un mundial muy violento, muchos partidos terminaron con varios futbolistas lesionados y expulsados. Entre ellos Pelé, que por lesión estuvo ausente casi toda la competencia. A pesar de ello Brasil se consagró bicampeón del mundo tras vencer a Checoslovaquia por 3 a 1. Vavá fue el primer futbolista en convertir goles en finales consecutivas y en ambas oportunidades consagrarse campeón.

El confín del mundo, cuenta lo sucedido en el estadio Nacional de Santiago entre Chile e Italia.

El partido fue titulado como “La batalla de Santiago”, y es uno de los partidos más recordados por su violencia y por los antecedentes que se dieron en los diarios italianos.

Chile es terrible y Santiago su más doliente expresión, tan doliente que pierde en ello sus características de ciudad anónima escribió el periodista Corrado Pizzinelli para el diario italiano Il Resto del Carlino. Una columna que tuvo muchísimas réplicas en Chile y en la cancha. Ese partido tuvo golpes, expulsiones y muchísimas discusiones.

Capítulo 7. El confín del mundo

Inglaterra 1966 — El gol que no fue

La pelota pegó en el travesañó y salió hacia afuera, el zaguero alemán la tiró al córner (grantland.com)

La octava Copa del Mundo se disputó en Inglaterra. El país donde se creó el fútbol recibía por primera vez un mundial. Se disputó en las ciudades de Londres, Liverpool, Sheffield, Birmingham, Manchester, Middlesbrough y Sunderland.

El león Willie fue la primera mascota oficial de los mundiales. Vestido con una camiseta con la bandera del Reino Unido, llevaba el mismo nombre que la canción oficial, que también se realizó por primera vez por la organización del mundial.

Inglaterra terminó consagrándose campeón tras varias polémicas. Entre ellas la designación de los arbitrajes, las denuncias de beneficiar a los europeos sobre los americanos y las jugadas controvertidas de la final.

El gol que no fue recuerda el gol fantasma que le dio la ventaja a Inglaterra sobre Alemania en el alargue de la final.

“La pelota estaba al menos un metro dentro, punto”, dijo varios años después su autor, Geoff Hurst, que convirtió el único hattrick en la historia de las finales mundialistas.

Capítulo 8. El gol que no fue

 

México 1970 — Pelota Adentro

Victor Espárrago convierte el gol que le da la clasificación a Uruguay a las semifinales de México 1970 (FIFA.com)

El noveno mundial de la historia se realizó en México. Puebla, Guadalajara, Toluca, León y Ciudad de México fueron las sedes de esa Copa del Mundo. El DF había organizado los Juegos Olímpicos de 1968.

Brasil se consagró nuevamente campeón y conquistó su tercer mundial, por lo tanto se quedó con la copa Jules Rimet. Desde los inicios de los mundiales se había reglamentado que el primer país en conseguir tres campeonatos del mundo se quedaría con el trofeo.

Por primera vez  se permitíeron los cambios, dos por partido, una de las grandes renovaciones del juego. Las primeras veriantes se realizaron en el juego inaugural entre México y Unión Soviética. La otra novedad fue la aparición de las tarjetas, la amarilla y la roja.

Pelota adentro, cuenta el gol de Uruguay en el partido por cuartos de final del Mundial ante la URSS.

Luis Cubilla fue a pelear una pelota sobre la línea final, un defensor soviético la quiso cubrir para dejarla ir afuera, pero el delantero uruguayo se la robó y tiró el centro que conectó Víctor Espárrago a la red.

“Fue el partido más vibrante en la Ciudad de México; el equipo ruso tenía un poderoso conjunto”, cuenta Heber Pinto, recordando ese partido histórico.

Capítulo 9. Pelota adentro