Dura, fuerte y alocada. La historia del teatro El Galpón

Una épica cultural increíble

17 Feb 2021  •  14:36

17 de febrero de 2021
Actualizado: 14:36h

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Como parte de una serie de actividades con motivo de los 70 años de vida de la Institución Teatral El Galpón, que tienen lugar desde hace un par de años, Banda Oriental ha editado Dura, fuerte y alocada. La historia del teatro El Galpón. Un libro de la autoría del escritor y periodista Carlos María Domínguez, que viene cosechando seguidos éxitos.

Tal cual se viene señalando en las reseñas esta obra, se deja en claro el esfuerzo colectivo por fundar y sostener el teatro independiente, dar expresión a los contenidos sociales, acompañar las luchas de la movilización popular, levantar de la nada cuatro salas de espectáculos, resistir la cárcel, el exilio, la censura y sucesivas crisis económicas, lo cual templó una de las más originales aventuras del teatro latinoamericano.

“Se trata de una épica cultural. Parten con una convicción muy plena del papel que querían jugar en la cultura uruguaya, desde cero, de nada, desde menos diez. Surge en 1949 cuando las salas de teatro habían cerrado transformándose en cines. El cine vendía 14 millones de entradas por año. Salvo la Comedia Nacional y el SODRE no había un teatro propio” dice Domínguez entrevistado por El Tungue Le.

En tanto esa era la situación del momento, este grupo se lanzó a “pensar en un teatro propio, de arte, de contenido”, agrega; sumando también lo que más le impactó: “Cómo esta gente trabajó contra lo imposible. No había ninguna condición dada para que existiera un teatro independiente uruguayo. Una épica sustentada sobre esfuerzos personales. Desde levantar una vieja barraca espantosa para transformarla en un teatro, formar un público, actores, apelando a todo con un sacrificio titánico”. Igualmente, la generación de dramaturgos nacionales que se extiende por décadas.

El libro abarca la búsqueda de un público en barrios, ciudades del interior, armar carpas y constituir elencos enormes, como el caso del Juan Moreira, que incluía hasta caballos.

Ya en la década del 50, estrenos de grandes obras le reportaron a El Galpón una muy buena recaudación y los aclamaban en Buenos Aires. El Círculo de tiza caucasiano, una obra de Bertolt Brecht fue de gran impacto en la vecina orilla, a tal punto que los medios de prensa se quejaban que no se quedaran varios meses más en cartel. “El Círculo de tiza hasta se pasó por la TV estatal argentina y lo vieron un millón de espectadores. A Brecht lo habían descubierto en El Galpón y quedaron tan sorprendidos que creyeron que lo estaban haciendo desde mucho tiempo porque coincidían en un montón de concepciones acerca del arte, y lo hicieron en un nivel tan profesional que tuvieron un gran éxito”, confiesa el también autor de 24 ilusiones por segundo: La historia de Cinemateca Uruguaya.

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