Pocitos Day School no puede tratarse como una empresa, afirman padres

Informe; la mirada de autoridades, padres y docentes

26 Jun 2020  •  10:57

26 de junio de 2020
Actualizado: 10:57h

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Los 245 alumnos de educación inicial, primaria y secundaria del Pocitos Day School, de un día para el otro y en plena pandemia, se quedaron sin colegio tras el intempestivo cierre del que comunicó el martes de tarde —a menos de una semana del reinicio de las clases presenciales—. El colegio cerrará sus puertas tras 30 años de existencia.

Según las autoridades de la institución los ingresos no permiten mantenerla abierta. Como cualquier empresa, entonces, se cierra. “Nos negamos a que se tome la situación como si se tratara simplemente de una empresa que cierra”, dijo Gustavo Méndez, representante de los padres de alumnos de la institución.

El diario El País destacó este jueves que Pocitos Day venía con problemas y su situación se terminó de complicar por la pandemia. La crónica del matutino escrita por el periodista Sebastián Cabrera aporta otros datos interesantes: los padres se enteraron del cierre en la tarde del martes y hubo una reunión por Zoom esa noche en la que se informó que las deudas impagas del colegio ascendían a cinco millones de pesos, según dijeron a la publicación participantes de esa reunión. Un día antes, el lunes pasado, se retiraron del edificio del colegio objetos de valor como televisores, según afirma el sindicato de trabajadores.

La administradora del colegio, Inés Molinas, dijo a varios medios este jueves que el colegio atravesaba desde antes “una situación económica bastante delicada” y la pandemia fue un cimbronazo que la institución no pudo soportar”.

Según Juan Carlos Noya, presidente de la Asociación de Institutos de Educación Privada (Aidep), hay varios colegios que intentan terminar el año y ver las proyecciones para 2021 para decidir “si es viable o no mantenerse abiertos” el año próximo. Según Noya, la situación económica precaria deriva de un aumento importante en el otorgamiento de becas (es la solución que encontraron las instituciones para dar respuesta a las familias y no perder alumnos), así como descuentos de cuotas.

Sindicato: es clave es la reubicación de alumnos y docentes, dijo Somaruga

El secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Enseñanza Privada (Sintep), Sergio Somaruga, dijo que la principal preocupación es el impacto emocional y curricular que se causa en los alumnos. Confirmó que son 104 los trabajadores que quedan sin empleo y que es clave es la reubicación de alumnos y docentes.

Tras aclarar que no estaba pronoesticando cierres de más instituciones, afirmó que hay cerca de diez que están en una situación económica de “fragilidad” y que la pandemia de coronavirus agudizó un problema estructural.

Somaruga adelantó que en el caso de que se llegue a coordinar una emigración ordenada de los alumnos, el sindicato pedirá que las instituciones que los incorporen tomen también un trabajador del Pocitos Day cada 10 alumnos que ingresen. En la reunión tripartita que mantendrá este viernes el Ministerio de Trabajo se hará énfasis en el cumplimiento de los cobros que corresponden a los trabajadores, adelantó.

El CEIP dialoga por soluciones pero no imponer medidas, puntualizó directora

En el seno del Consejo de Educación Inicial y Primaria, existe un departamento responsable de la educación privada, creado en 2006. La definición del perfil de la dependencia establece que sus cometidos son, entre otros, orientar, coordinar y controlar las solicitudes de autorizaciones y habilitaciones que se gestionan ante las dependencias del Organismo, en todo el país, así como Investigar y producir información de urgencia en caso de denuncias o violaciones de la normativa.

La Inspectora Estela Rodríguez, directora del departamento de educación privada del Ceip, dijo que se está en permanente diálogo con los administradores del Pocitos Day y buscando soluciones al problema. Dijo que el departamento no tiene potestades para imponer alguna obligación a las instituciones. Apuntó que la educación pública siempre está abierta para recibir alumnos si no se encuentran otras soluciones.

Las declaraciones de la. Referente de ANEP en estos temas no deja lugar a dudas: poco margen para actuar, salvo en articular para reinsertar a los chiquilines damnificados.

“Nadie está evaluando el daño psicológico en los niños”, afirmó representante de padres

“Nadie está evaluando el daño psicológico que se causa entre los niños” , dijo Gustavo Méndez, integrante del grupo de padres y madres de alumnos del colegio que viene movilizándose en busca de una solución y que este jueves fue recibida por el consejo directivo del colegio. “Nos negamos a que se tome la situación como si se tratara simplemente de una empresa que cierra”, agregó.

“Lo chicos han tenido tres meses de encierro y como todos los niños del Uruguay están deseosos de empezar ver a sus compañeros; pero no van a empezar”, comentó. Las decisiones deben estar centradas en el favorecimiento de los alumnos y no de un sistema que “está mal”. “Me sorprende escuchar que nadie puede hacer nada”, enfatizó.

No es sencillo sobrellevar una situación así, ni encontrar soluciones inmediatas. Lo cierto es que hoy hay una institución que cerró, un local abandonado en la ciudad, probablemente proveedores que pueden tener dificultades para cobrar, empleados que se quedan sin trabajo, alumnos que se quedaron sin clases, que rápidamente deberán adaptarse a otra realidad: después de meses estudiando a distancia, con la expectativa de retorno el lunes a su escuela, con sus compañeros y sus maestras, hoy todo se cambió abruptamente. Ojalá haya una solución rápida.

Queda como un tema no menor la preocupación del escaso margen de acción de las autoridades que en definitiva son las que habilitan la institución: nada saben previamente, poco pueden hacer, ni existen mecanismos que permitan al sistema moverse con mayor precisión. Es así.

En el país hay 458 instituciones privadas de enseñanza inicial y primaria y a ellas concurren 79.300 alumnos, según cifras de diciembre pasado.

La crónica de El País de ayer recordaba varios antecedentes de cierres de colegios en los últimos tiempos: el año pasado la secundaria del Jean Piaget y el Colegio José Luis Zorrilla de San Martín de la Ciudad de la Costa. Más atrás en el tiempo está el caso del Saint Catherine, en 2003, y también el Erwy School ese mismo año, que casualmente funcionaba en el mismo lugar donde hasta ahora está el Pocitos Day.

Informe de Luis Custodio

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