Ciclo sobre la Inddhh

Juan Faroppa habló sobre la historia, los cometidos y el trabajo de la Institución

21 Nov 2019  •  17:59

21 de noviembre de 2019
Actualizado: 17:59h

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La figura del defensor del pueblo u ombudsman es algo que costó crear y consolidar en Uruguay. El primer proyecto lo presentó Hugo Batalla en 1985. Pasaron muchos años hasta la creación de la Institución Nacional de Derechos Humanos y Defensoría del Pueblo (Inddhh).

La demora hizo que el ombudsman europeo haya llegado a nuestro país con una impronta que fue tomando en la región vinculado a la historia propia y que significó un énfasis en el tema de los derechos humanos.

El director de la Inddhh Juan Faroppa estuvo en El Tungue Lé para charlar sobre el origen, el trabajo y los cometidos de la Institución, dando así el puntapié inicial a un ciclo quincenal donde las principales autoridades estarán hablando sobre la labor del  organismo que integran.

Faroppa comentó, por ejemplo, que Uruguay tiene un modelo “único en el mundo”, ya que el un defensor del pueblo “es pluripersonal”. Mientras que en los demás países el puesto lo ocupa una sola persona, acá existe un Consejo Directivo con cinco integrantes, propuestos mayormente por organizaciones de la sociedad civil y que requiere una votación del Parlamento con mayoría especial. Un modelo que según dijo ofrece más garantías y mejor representatividad.

Comenzó a funcionar en junio de 2012, recibiendo casos referidos a discapacidad, migrantes, diversidad sexual, laborales, acceso a salud y educación, seguridad y convivencia, malos procedimientos policiales, acceso a la información pública, etcétera.

La Inddhh no dicta sentencias ni resoluciones vinculantes; simplemente hace recomendaciones al Estado cuando lo entiende pertinente, en el entendido de que algún derecho fue vulnerado por acción u omisión del Estado.

Según Farropa, entre las autoridades hay quienes escuchan, quienes escuchan y no cumplen y quienes no atienden demasiado. Pero admite que en estos más de siete años, “sin duda hubo una evolución”.

Cualquier persona puede plantear su caso, sin límite de edad, sin que le implique algún costo; esto no inhabilita cualquier otra acción por parte del involucrado.

“La historia de los derechos humanos es la lucha de la humanidad para limitar el ejercicio del poder”, explicó, y eso es parte de su trabajo.

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